VIVIENDA COLECTIVA "CO-LIVING", UNA NUEVA ALTERNATIVA EN BOGOTÁ D.C.





EQUIPO CREACIÓN URBANA - SEPTIEMBRE 2020





Foto: Pejmon Hodaee on Unsplash



Los elevados costos de acceso a la vivienda y el aumento de los hogares unipersonales son condiciones que están haciendo que personas jóvenes busquen nuevas alternativas para su vida independiente, donde la vida social es un factor esencial al momento de tomar decisiones de lugar donde se desea residir.


Es allí entonces donde la vivienda comunitaria, denominada “Co-Living” ha tomado un lugar importante en el mercado inmobiliario, pues ofrece valores de alquiler reducidos donde se incluyen diferentes servicios no disponibles en la oferta tradicional de vivienda tales como, lavanderías y cocinas comunitarias donde se realizan actividades de reunión social, zonas de trabajo y/o estudio compartido donde se desarrollan relaciones comerciales y laborales, haciendo de la vivienda un espacio común donde se comparten no solo intereses sino también valores y costumbres, generando así un nuevo estilo de vida.


Inspirado en la vivienda colectiva “Co-Housing” de los años 60 y 70 en Escandinavia (Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca) donde familias y personas independientes compartían espacios para el desarrollo de actividades cotidianas como la cocina, la limpieza, los eventos sociales, el estudio e incluso actividades de recreación como el trabajo en madera, la costura y la jardinería, permitiendo así crear nuevos conceptos comunitarios ligados al concepto de bienestar y trabajo mancomunado de estas naciones.


Distante de una filosofía política o una política pública inspirada en el bienestar, el “Co-living” es en la actualidad una forma de vivienda que responde a las dificultades de acceso económico a la vivienda al mismo tiempo que permite aprovechar la importancia de la actividad social para la generación millenial mediante el desarrollo de múltiples espacios que permiten su aprovechamiento no solo en el campo físico sino también el virtual.


Espacios privados reducidos, espacios comunes amplios e importantes relaciones con el espacio público son algunas de las principales reglas de composición espacial de este tipo de proyectos, las relaciones y actividades sociales son entonces el elemento común en el diseño de este tipo de proyectos que se han convertido tendencia en Europa, Estados Unidos y empiezan ya a tener un impacto importante en América Latina.


El Co-Living en Bogotá empieza ya a tener un terreno importante, proyectos como Plura Co-Living son ejemplo de productos inmobiliarios de esta naturaleza, donde se puede observar una excelente calidad bajo estándares de austeridad.


Dirigido a profesionales jóvenes, personas asociadas al distrito artístico emergente de San Felipe, trabajadores de la industria de servicios y estudiantes, Plura ofrece más allá de su estructura espacial, un sinfín de actividades orientadas a promover el desarrollo comunitario entre sus habitantes, sin lugar a duda, un elemento absolutamente diferencial frente a la vivienda tradicional disponible en la ciudad.


Los proyectos Livinn X, localizados en el centro de la ciudad, concebidos como vivienda para estudiantes y jóvenes profesionales, han puesto en discusión los modelos de alquiler tradicional en la ciudad, pues la oferta parte de habitaciones y camas disponibles al interior de una multiplicidad de apartamentos para compartir cuyas composiciones espaciales son ricas en luz natural y espacios comunes aptos para la cohesión social.


Los espacios comunes no solo son múltiples y diversos, sino que cuentan con una importante versatilidad para el desarrollo de actividades por parte tanto de los habitantes como de sus invitados, haciendo de estos proyectos centros de encuentro social en entornos de profunda transformación urbana.


Es indiscutible que este modelo de vivienda ha llegado a Bogotá para quedarse, pues la oferta espacial comunitaria es un gran atractivo para un importante segmento joven de la población, la facilidad de acceder a contratos de alquiler de bajo costo y sin codeudor, son también uno de los principales atractivos de este tipo de vivienda.


Para desarrollar proyectos de este tipo, es importante tener en cuenta siempre los perfiles psicográficos de la población objetivo, pues diferente a las clasificaciones demográficas tradicionales, las personas que acceden a este tipo de vivienda generalmente responden a características comunes al momento de tomar decisiones de alquiler, dentro de las que se destacan la experiencia esperada al interior del edificio, así como también, la proximidad a zonas de trabajo y entretenimiento.


Nuestro mas reciente estudio en vivienda Co-living para la ciudad de Bogotá identifica múltiples áreas urbanas cómo espacios ideales para desarrollar este tipo de proyectos, donde los valores de alquiler pueden variar entre 650.000COP a 1.´400.00COP por unidad privada asegurando tasas de ocupación superior al 82%.


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